Por el otro, tolerancia cero a los espacios en blanco, recurriendo a cualquier medio posible para escribir en ellos, llenando vacíos imperfectos, ahondando cada vez más en donde no debemos, empujándonos a la fuerza al límite... hasta que no quede nada, hasta perdernos en la oscuridad. Hasta tocar fondo, y que no haya nada más que hacer. Sólo esperar, con suerte, volver a salir a flote.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario